miércoles, 7 de junio de 2017

APOLOGÍA DE TERESA GÁLVEZ

Ayer me encontré con ella cuando volvía -muy cansada- caminando desde la estación de Atocha tras haber estado en la declaración del expresidente de la Comunidad murciana.   Había pasado un trago muy difícil.   La jerarquia había decidido que las fiscales de Púnica no podían imputar a esa persona, pero no habían puesto obstáculo a la imputación de otros que estaban en semejante posición.  Cosas que pasan.  El caso es que un fiscal que va una declaración con ese condicionante en su actuación está muy incómodo.   Teresa se comportó como la gran fiscal que es.   Preguntó para descubrir la verdad, para esclarecer los hechos, llevaran estos donde llevaran.  Preguntó con imparcialidad.   Hubiera sido más cómodo, como se hace en otros casos, "pasar" de preguntar.   Si no averiguas no hay problemas de conciencia.   Como decía un perito de Hacienda cuando le preguntaban sus superiores por un caso: "¿De verdad, de verdad lo quieres saber?  Estarás más cómodo si no lo sabes cuando te pregunten".   Pero Teresa no lo hace así, pregunta lo necesario para saber todo lo que pasó.    Momentos después del interrogatorio el Juez de Instrucción del TSJ de Murcia incoó abreviado contra el investigado, colocando a la jerarquía de la Fiscalia en una posición bastante poco airosa.   ¡Que lástima que fiscales como ella tengan vedado el acceso a los puestos de dirección de la Fiscalía!  La indecencia de la politización produce esos efectos.   ¡Bien hecho, compañera!

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